Feeds:
Entradas
Comentarios

Quédate

Quédate a mis estaciones, a los 21 de cada tres meses. Quédate a abrazarme, que refresca de noche. Quédate a darme los buenos días, sigue pintando de luz mis mañanas.

Quédate a mis estaciones, sé todos mis trenes, mi chocolate caliente, mi café después de comer.

Quédate a cuidar lo que nos dejó el verano, quédate a mi amor superviviente, mima mis hojas y mis flores.

Quédate quieto, que yo me pongo de puntillas si no llego a darte un beso. Quédate dormido sobre mi espalda, y sentirás que eres tú quien me late dentro del pecho.

Quédate al silencio de decirnos con los ojos mil verdades.

Quédate a mi caos, a mis cosas, a lo que esté por venir.
Quédate conmigo. Quédate en mí.

 

Anuncios

No soy luz, ni soy sal,
ni la que cuenta las horas.
No sé mantenerme a ras.

No soy el sol ni la arena.
No soy el tren que esperabas.
No soy quien hace tu cena.

No soy tu barra de bar.
No soy tu copa a deshoras
ni soy tus ganas de más.

No soy la luna en el río.
No soy pijama de invierno.
Ni soy tuya ni eres mío.

No descarrilo ni lloro,
no mendigo por amor,
ni suplico, ni perdono.

No valgo para hoja seca
que el viento lleva a su antojo.

No soy ventana en la biblioteca
ni tu casa nueva,
ni la niña de tus ojos.

No soy destino ni meta.
Ni amanecer en la playa.
No soy la llave de tu maleta.

Soy la que pierde la cuenta
de las veces que lo intenta.
Soy la que te quiere y calla.

Carta a mis hijos

Esto que no vas a leer, a mí con sentirlo me basta. Me basta con haberte dado raíces y ver tus ramas crecer muy alto y expandirse, cargaditas del fruto de mi esfuerzo.

Qué difícil es mantener el equilibrio. Ser tu madre, y no tu amiga. Frenar tu genio sin dejar salir el mío. Qué difícil es vencer el miedo a tu dolor, evitar que sufras, cuando ya no vale con llevar siempre en el bolso agua y tiritas.

Sé que me falta paciencia a veces, pero me sobra voluntad.
Que me faltan fuerzas, pero me sobran motivos.
De largo sé que me faltan horas. Suerte que me sobra empeño.

Por ti he aprendido a interpretar la fiebre, a colarte las verduras en la comida sin que te enteres, y a sonreír ante el fracaso, por si me estuvieras mirando.

He hecho que nuestro hogar esté donde quiera que me des un beso, que no te falte mi mano, que no te asuste el silencio. He hecho una manta de sueños. Te he hecho un puente con baranda, y una cama de hojas secas para tumbarnos a mirar la luna.

Alguna vez tendré dudas, no me culpes. No siempre sé cómo hacerlo.

Mientras tú duermes, yo velo.
Tú creces, y yo envejezco.

Soy la que se sienta en la grada en tus partidos de baloncesto.
Soy la que te dice que No, la que le sopla a tu pizza, la que calienta tu ropa en el radiador a las 6 de la mañana cualquier lunes, hasta que acabe el invierno.

No creas que es fácil, no siempre que quiero puedo.
Pero querer, siempre quiero.

Desde este banco te observo, sin perderme un detalle. Ya no son los mismos juegos, ni los mismos amigos. Y es imposible poner puertas a las calles.

Respiro hondo y me sujeto el corazón.
Te marco el rumbo y cruzo los dedos.

Y mientras, vives y me das vida.

Y siempre que te miro, sueño.

Paso

Será la edad, me da igual medida en años que en daños.
El caso es que paso.

Será la edad de pasar …

Paso del miedo, paso del silencio, paso del sol que quema y de la cara oculta de la luna.

Será que duermo sin pijama, y por eso paso frío.
El caso es que paso.

Ahora que desayuno sola, paso de hacer café sólo para mí.
Paso de la báscula y del reloj de cuco.

Paso de comprar lotería desde el mismo día que te conocí.

A paso lento, a paso ligero o al trote. Yo paso.

Paso de las falsas esperanzas. De la expectativa muda. De la risa forzada. Paso de ahorrarme besos. Paso de la distancia, cuando llego oliendo a ti.

Paso de fingir, paso de meditar qué camino es más seguro.
Corro hasta el filo de tu abismo, y paso de frenar.

Será la edad de pasar …

De que me pases tú,… eso será.

Se me olvida pasar

Me das tu mano. Sonrío.
No miras, pero me ves.
Y pienso “Ojalá que estés
cuando diga de hacer frío”.

Te tengo, como quien sueña,
con miedo de despertarme.
Sin acuerdo de desarme
traigo mi cuerpo a tu guerra.

Te pienso cuando no estás.
Me ato las manos.
Me coso la boca.

Me ganan las ganas.
Y se me olvida pasar,
… y me descolocas.

Voy más allá del intento
de quitarte sueño y sed.

Miro tus ojos. Ya entiendo
porqué me gusta el café …

 

Para entrar a vivir

Estoy de reforma. Tirando trastos, desalojando los rincones. He pintado y cambiado las cortinas. He puesto muebles sin cajones, para no tener que meter ni un sólo recuerdo más.

He abierto las ventanas, y he sonreído, mirando desde el quicio de la puerta cómo entra otra vez el sol. Y he querido que se quede. Como quiero que te quedes tú.

He sembrado flores. Ahora huele a jazmín, como mi madre.

Me ha quedado el corazón precioso.
Para entrar a vivir.

No esperaba esta paz

No esperaba esta paz. Ni recordaba haberme sentido cómoda en silencio, como cuando me hablan tus manos.

No esperaba rendir mis armas, atar mi caballo a tu puerta y pedirte posada.

No esperaba no tener que pedir los besos, ni la certeza de que estás, aunque no te vea. Aunque no veas que brillo cuando digo tu nombre.

No recordaba esta calma, ni después de otras tormentas. No pensé que mereciera esta salvación.

Mis mil batallas perdidas me enseñaron a coser banderas blancas, a lavar en los charcos y a ver más allá de las trincheras.

Ya había dejado de creer en la luna, y hoy sé que sale sólo para que yo vea tus ojos. Que me sorprendo a mí misma sonriendo sola, y eso no me lo esperaba.

No esperaba ser de ti, y lo soy sin que lo sepas.

No te esperaba, y te vi.
No te buscaba y estás, justo en medio del camino.

No me da miedo el corazón desbocado, no me desvela ninguna duda. Me avala el tiempo perdido.

Me ato los pies al suelo para no perder tu norte, y dejo el alma a su aire, que te busque y te lleve un beso. Te pienso tranquila, te siento cerca. Y no me lo esperaba.

No esperaba esta paz.
No esperaba que fueras.

No esperaba mi piel regalo alguno, y ahora la besas tú …

De verdad que no te esperaba. Y en el quicio de un corazón en ruinas, con un café en la mano, mis ojos te dicen “Ven, pasa …”.